Transformaciones en la economía cubana: claves para la irreversibilidad de la REVOLUCIÓN I
Mis queridos lectores:
He querido hacer una serie de artículos en los cuales se evidencien las nuevas medidas que nuestro gobierno se ha propuesto poner en marcha, además de que se aclaren dudas que se puedan tener al respecto y para que consulten y que tengan los elementos para rebatir cualquier pensamiento que no este acorde a los de un cubano digno y patriota. Este es solo el primero de otros que quiero publicar espero que le sirva de mucha ayuda.
La dirección de la Revolución se ha propuesto dar respuesta, lo más breve y eficiente posible, a un conjunto de problemas pendientes después de 15 años de período especial en tiempo de paz, generados por la situación internacional adversa y una guerra económica agudizada in crescendo como: las leyes Torricelli (1992), Helms-Burton (1996), múltiples y constantes enmiendas contra Cuba aprobadas por el Congreso de EE.UU., un programa de “transición” propuesto en varias versiones, la última recogida en las infamantes medidas anunciadas el 6 de mayo de 2004 por el Presidente del imperio, entre otras.
El derrumbe del socialismo en Europa Oriental y Central y la desintegración del socialismo en la Unión Soviética, además del entendimiento en diferentes ediciones de los países de Europa Occidental con EE.UU. en sus políticas de presiones y condicionamientos contra Cuba, generan “otro” bloqueo. De modo que la nación se vio ante la necesidad de enfrentar en estos años —en la realidad económica y política—, un doble bloqueo.
Sin embargo, a pesar de la situación creada, desfavorable para el desarrollo del proceso de construcción del socialismo, Cuba ha mantenido su opción socialista, se han logrado preservar los logros de la Revolución, se ha avanzado en campos significativos y estratégicos del desarrollo científico-técnico y social —propósitos centrales de las políticas aplicadas a partir de inicios y mediados de la década del noventa del siglo pasado—, y no ha habido crisis política en el país. Además, se han logrado avances significativos en materia de eficiencia económica y energética, además de diversificar las relaciones internacionales con muchos países del mundo.
En estas condiciones, Cuba se ha propuesto construir un socialismo de nuevo tipo, más humano, ético, solidario e internacionalista, sobre la base de la elevación sostenida del nivel y la calidad de vida de la población toda, así como de su cultura general integral, para lo cual se han tomado múltiples y diversas medidas en diferentes campos de la economía y la sociedad.
Uno de los secretos de la sobrevivencia y el desarrollo del país, en esta era del conocimiento, ha estado entre otras cosas, en que “[...] la Revolución no cesó un instante de crear capital humano” y “en el hecho real de que el capital humano puede más que el capital financiero”. La centralización en la acumulación y manejo de los recursos financieros del país, sobre todo en moneda libremente convertible, con la finalidad de optimizar su uso y de contener el desvío y algunos brotes de corrupción detectados, principalmente en los niveles intermedios, es otra de las claves. Se trata de “hacer más con menos”, como ha dicho el Presidente cubano en reiteradas ocasiones.
La esencia humanista de la Revolución se manifiesta también en la política de pleno empleo, lo que parecía una utopía hasta hace poco tiempo. Ya Cuba lo ha logrado,2 mediante la creación de nuevos puestos de trabajo, sin excluir a los discapacitados, incluyendo la novedad del estudio como fuente de empleo, porque, como ha dicho Fidel “[...] en una sociedad racional no debe sobrar nadie [...]”.
Tomado del articulo del mismo nombre del Dr. Mariano Bullón Méndez
He querido hacer una serie de artículos en los cuales se evidencien las nuevas medidas que nuestro gobierno se ha propuesto poner en marcha, además de que se aclaren dudas que se puedan tener al respecto y para que consulten y que tengan los elementos para rebatir cualquier pensamiento que no este acorde a los de un cubano digno y patriota. Este es solo el primero de otros que quiero publicar espero que le sirva de mucha ayuda.
La dirección de la Revolución se ha propuesto dar respuesta, lo más breve y eficiente posible, a un conjunto de problemas pendientes después de 15 años de período especial en tiempo de paz, generados por la situación internacional adversa y una guerra económica agudizada in crescendo como: las leyes Torricelli (1992), Helms-Burton (1996), múltiples y constantes enmiendas contra Cuba aprobadas por el Congreso de EE.UU., un programa de “transición” propuesto en varias versiones, la última recogida en las infamantes medidas anunciadas el 6 de mayo de 2004 por el Presidente del imperio, entre otras.
El derrumbe del socialismo en Europa Oriental y Central y la desintegración del socialismo en la Unión Soviética, además del entendimiento en diferentes ediciones de los países de Europa Occidental con EE.UU. en sus políticas de presiones y condicionamientos contra Cuba, generan “otro” bloqueo. De modo que la nación se vio ante la necesidad de enfrentar en estos años —en la realidad económica y política—, un doble bloqueo.
Sin embargo, a pesar de la situación creada, desfavorable para el desarrollo del proceso de construcción del socialismo, Cuba ha mantenido su opción socialista, se han logrado preservar los logros de la Revolución, se ha avanzado en campos significativos y estratégicos del desarrollo científico-técnico y social —propósitos centrales de las políticas aplicadas a partir de inicios y mediados de la década del noventa del siglo pasado—, y no ha habido crisis política en el país. Además, se han logrado avances significativos en materia de eficiencia económica y energética, además de diversificar las relaciones internacionales con muchos países del mundo.
En estas condiciones, Cuba se ha propuesto construir un socialismo de nuevo tipo, más humano, ético, solidario e internacionalista, sobre la base de la elevación sostenida del nivel y la calidad de vida de la población toda, así como de su cultura general integral, para lo cual se han tomado múltiples y diversas medidas en diferentes campos de la economía y la sociedad.
Uno de los secretos de la sobrevivencia y el desarrollo del país, en esta era del conocimiento, ha estado entre otras cosas, en que “[...] la Revolución no cesó un instante de crear capital humano” y “en el hecho real de que el capital humano puede más que el capital financiero”. La centralización en la acumulación y manejo de los recursos financieros del país, sobre todo en moneda libremente convertible, con la finalidad de optimizar su uso y de contener el desvío y algunos brotes de corrupción detectados, principalmente en los niveles intermedios, es otra de las claves. Se trata de “hacer más con menos”, como ha dicho el Presidente cubano en reiteradas ocasiones.
La esencia humanista de la Revolución se manifiesta también en la política de pleno empleo, lo que parecía una utopía hasta hace poco tiempo. Ya Cuba lo ha logrado,2 mediante la creación de nuevos puestos de trabajo, sin excluir a los discapacitados, incluyendo la novedad del estudio como fuente de empleo, porque, como ha dicho Fidel “[...] en una sociedad racional no debe sobrar nadie [...]”.
Tomado del articulo del mismo nombre del Dr. Mariano Bullón Méndez
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