Revolución energética en Cuba
Otro de los programas más recientes y efectivos del país, lo constituye la revolución energética que se lleva a cabo actualmente, que está asociada a la entrega de efectos de uso duradero para el hogar. Claro, esto presupone la reestructuración, reparación y reemplazo de las líneas de transmisión y distribución de energía eléctrica, proceso que se realiza gradual, sistemática, pero aceleradamente en todos los rincones del país.
Se incorporan gradualmente nuevas y más modernas tecnologías de generación de energía eléctrica, se reparan las plantas generadoras de electricidad. Se reponen las líneas de transmisión, los transformadores (que ya se fabrican en Cuba), se introducen los bombillos ahorradores, también de producción nacional, etc. Desde el segundo semestre de 2006 se ha duplicado la capacidad de generación eléctrica del país, lo cual ha dado mayor cobertura a la extensión de estos servicios, así como a los demás programas sociales de la Revolución, e incrementará nuestra seguridad energética.
Se han incorporado también al SEN (Sistema Electroenergético Nacional) los grupos electrógenos, que inciden en la capacidad de generación, incrementándola, sobre todo en las horas pico, y se estimula la reducción del consumo, a través de la utilización de equipos de menor consumo energético, el desarrollo de la conciencia energética, la reducción de las pérdidas por transmisión en las líneas de alto voltaje, etc. El país ha estado en condiciones de ahorrar, ese año 2006, 1 000 millones de dólares en importaciones de portadores energéticos. El año próximo se ahorrarán 2 000 millones, informaciones dadas y reiteradas17 por el Comandante en Jefe en múltiples ocasiones.
La revolución energética tiene otros dos propósitos estratégicos: ahorrar recursos escasos y no renovables (portadores energéticos) y contener o disminuir la contaminación ambiental, de modo que se alargue la existencia de estos recursos y dar tiempo a que aparezcan los sustitutos en el campo de los renovables y no contaminantes, por un lado y, por otro, preservar el planeta Tierra para las siguientes generaciones.
Con todas estas medidas se está demostrando al mundo que el socialismo es viable en esta pequeña isla del Caribe, pese a más de 45 años de guerra económica continuada y sistemática y de subversión político-ideológica financiada, primero encubierta y después abiertamente, con dineros federales,18 contra un pueblo noble, trabajador y solidario, que solo desea escoger su destino libremente, ser soberano e independiente y ayudar a que un mundo mejor, necesario y urgente, sea posible.
Se incorporan gradualmente nuevas y más modernas tecnologías de generación de energía eléctrica, se reparan las plantas generadoras de electricidad. Se reponen las líneas de transmisión, los transformadores (que ya se fabrican en Cuba), se introducen los bombillos ahorradores, también de producción nacional, etc. Desde el segundo semestre de 2006 se ha duplicado la capacidad de generación eléctrica del país, lo cual ha dado mayor cobertura a la extensión de estos servicios, así como a los demás programas sociales de la Revolución, e incrementará nuestra seguridad energética.
Se han incorporado también al SEN (Sistema Electroenergético Nacional) los grupos electrógenos, que inciden en la capacidad de generación, incrementándola, sobre todo en las horas pico, y se estimula la reducción del consumo, a través de la utilización de equipos de menor consumo energético, el desarrollo de la conciencia energética, la reducción de las pérdidas por transmisión en las líneas de alto voltaje, etc. El país ha estado en condiciones de ahorrar, ese año 2006, 1 000 millones de dólares en importaciones de portadores energéticos. El año próximo se ahorrarán 2 000 millones, informaciones dadas y reiteradas17 por el Comandante en Jefe en múltiples ocasiones.
La revolución energética tiene otros dos propósitos estratégicos: ahorrar recursos escasos y no renovables (portadores energéticos) y contener o disminuir la contaminación ambiental, de modo que se alargue la existencia de estos recursos y dar tiempo a que aparezcan los sustitutos en el campo de los renovables y no contaminantes, por un lado y, por otro, preservar el planeta Tierra para las siguientes generaciones.
Con todas estas medidas se está demostrando al mundo que el socialismo es viable en esta pequeña isla del Caribe, pese a más de 45 años de guerra económica continuada y sistemática y de subversión político-ideológica financiada, primero encubierta y después abiertamente, con dineros federales,18 contra un pueblo noble, trabajador y solidario, que solo desea escoger su destino libremente, ser soberano e independiente y ayudar a que un mundo mejor, necesario y urgente, sea posible.
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